-¿Vamos a dormir?- me dijo con una sonrisa en la cara.
-Sí, estoy algo cansado- le respondí con una de mis mejores sonrisas. Nos levantamos, apagué el Dvd y la televisión y nos dirigimos a la cocina a por un vaso de agua. Al acabar metí los vasos en el lavaplatos y caminé detrás de él hacia la habitación.
- Yo me pido tu lado de la cama, ¿vale?- pregunté cariñosamente.
- De acuerdo- dijo a la vez que levantaba las sabanas para poder acostarnos.
Una vez dentro yo me acosté mirando por la ventana. Era noche de luna llena, o al menos eso me pareció a mí. Se veía tan hermosa, rodeada por alguna nube sin rumbo fijo, desorientada, sin saber donde va ni de dónde viene.
Él me abrazo por detrás y yo le cogí de la mano por delante, a la altura de mi pecho. Todo era maravilloso, yo estaba feliz, y él parecía estarlo también. Entonces me giré para ponerme enfrente de él y darle un beso, un beso suave, un beso lento, un beso… de dos personas que se quieren.
Besos y después caricias y de nuevo besos, y otra caricia y otro beso…
Noche. Dibujar con una caricia los confines de lo que siente. O intentarlo al menos. Y perderse entre su cuerpo. Y andar a tientas casi en aquel deseo sofocado, tímido, embarazoso, en aquel sentirse desnudar, descubrir que se tiene miedo a atreverse. Pero tener ganas. Tantas. Y seguir adelante así, dejándose llevar por la corriente del placer…


Ay... Angel.. que nos tenemos que dejar llevar más a menudo de esas cosas tan bellas que sentimos, porque, ¿quien dijo que amar es malo? ¿Por qué? ¿Acaso porque amamos a alguien que esta fuera de las reglas?
ResponderSuprimirQue difícil que se nos hace a veces, incluso en el mismo ambiente, nos miran raros.
Un beso cariño... MUACH
Un placer que muchas veces nos inunda sin pensarlo, un placer que nos llena y que nos hace sentirnos vivos... Ayyyy, como necesito yo algo así.
ResponderSuprimirTe quiero feote
Cuanto romanticismo tio, muy chulo. Hacía tiempo que no me pasaba por aquí. A ver si a ratitos me pongo al día.
ResponderSuprimirUn abrazo
Gonzalo